Ser autónoma tiene muchas ventajas, pero la gestión económica puede convertirse en una fuente de estrés constante si no tienes un sistema claro. IVA, IRPF, retenciones, deducciones, cuota de autónomos… En Ahorradoras lo hemos visto muchas veces: mujeres brillantes en su trabajo que llegan a fin de trimestre sin saber cuánto van a tener que pagar a Hacienda.
Esta guía no sustituye a tu gestoría, pero sí te da información para entender lo que está pasando con tu dinero y tomar mejores decisiones.
Tener una cuenta bancaria exclusiva para tu actividad como autónoma es el primer paso y el más impactante. Todos los ingresos de clientes entran ahí. Todos los gastos profesionales salen de ahí. Y de ahí te haces una transferencia mensual a tu cuenta personal que es tu «sueldo».
Este sistema, que parece obvio, evita el caos de no saber en qué te has gastado el dinero, facilita enormemente la contabilidad y te permite ver de un vistazo si tu negocio es rentable.
Cuando emites una factura con IVA, ese dinero no es tuyo. Es de Hacienda y tendrás que devolverlo cada trimestre. Hay personas que gastan el IVA cobrado y llegan al trimestre sin dinero para pagar el modelo 303.
La solución es sencilla: abre una cuenta de ahorro donde apartes automáticamente el 21% de cada cobro. Cuando llegue el trimestre, el dinero ya está ahí. Sin sorpresas.
Como autónoma, pagas el IRPF sobre tus beneficios (ingresos menos gastos deducibles) en la declaración anual de la renta. Si no tienes retenciones en tus facturas, tienes que apartar dinero cada mes para no llevarte un susto en junio.
Una regla orientativa que usamos en Ahorradoras: aparta entre el 20% y el 30% de cada cobro neto (sin IVA) para el IRPF. Si tus ingresos son altos, ve por el 30%. Si son más moderados, el 20% suele ser suficiente. Tu gestoría puede darte un porcentaje más ajustado a tu situación concreta.
Las deducciones son uno de los puntos donde más dinero se pierden las autónomas por desconocimiento. Aquí van las más habituales:
¿Te estás deduciendo todo lo que puedes?
Desde Ahorradoras te conectamos con asesores fiscales especializados en autónomas que revisan tu situación y te ayudan a optimizar tu factura fiscal.
Quiero revisar mis deducciones →Las autónomas tienen pensiones de jubilación inferiores a las trabajadoras por cuenta ajena, salvo que hayan cotizado por bases altas durante muchos años. Esto hace que la planificación de la jubilación sea especialmente importante.
Una de las opciones para una autónoma son el plan de pensiones individual (deducible hasta 1.500 euros anuales en el IRPF), el plan de pensiones de empleo simplificado para autónomos (PPES, con un límite de 4.250 euros anuales adicionales) y los fondos indexados para quien quiere más flexibilidad y control.
Toma el control de tus finanzas como autónoma
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