Últimamente he oído hablar bastante del Bono Social eléctrico. Algunas de vosotras habéis escrito preguntando por él, otras comentando que lo habíais solicitado o que no teníais claro si os correspondía. Así que he hecho lo que suelo hacer en estos casos: pararme, informarme bien y acudir a las fuentes oficiales.
El Bono Social es una ayuda regulada por el Gobierno que se aplica directamente en la factura de la luz y está pensada para hogares con ingresos limitados o en determinadas situaciones de vulnerabilidad. No es una subvención puntual ni algo excepcional: existe desde hace años, aunque sus condiciones han ido cambiando.
Lo primero y más importante que hay que saber es esto: para poder solicitar el Bono Social es imprescindible tener la tarifa regulada de la luz, conocida como PVPC (Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor). Si estás en mercado libre, aunque cumplas los requisitos económicos o familiares, no puedes acceder al Bono Social tal como está planteado actualmente.
¿Y cómo se accede a la tarifa regulada?
No se hace a través de ningún organismo público ni de una web “del Estado”. Se hace contratando la luz con una comercializadora de referencia, que son las únicas autorizadas a ofrecer el PVPC. Es importante no confundirlas con las comercializadoras del mercado libre, aunque pertenezcan al mismo grupo eléctrico.
El cambio suele ser sencillo:
contactas con una comercializadora de referencia, solicitas el cambio a PVPC y no hace falta cambiar el contador ni hacer ninguna instalación. El suministro no se corta en ningún momento. Una vez tienes el PVPC activo, ya puedes solicitar el Bono Social.

A partir de ahí, entran en juego distintos criterios: nivel de ingresos de la unidad familiar, situación personal o familiar (por ejemplo, familias numerosas o pensionistas con pensiones mínimas) y algunas circunstancias especiales recogidas en la normativa. No todo el mundo cumple los requisitos, pero muchas personas que sí los cumplirían no lo solicitan por desconocimiento.
La solicitud se hace directamente a la comercializadora de referencia, aportando la documentación necesaria. Conviene revisar bien los requisitos actualizados y comprobar después que el descuento se aplica correctamente en la factura.
He querido traer este tema porque este tipo de información, la que afecta al día a día y al bolsillo, también es ahorro. Y porque, si puede ayudar a alguien a pagar un poco menos de luz, merece la pena dedicarle unos minutos.
Como siempre, mi recomendación es la misma: consultad las fuentes oficiales y verificad vuestra situación concreta, porque las condiciones pueden cambiar.
Si este artículo le sirve aunque sea a una persona, ya habrá cumplido su función.




