El Sesgo del Descuento Hiperbólico: no te deja ahorrar


Una forma muy efectiva de ahorrar dinero es entender el sesgo del descuento hiperbólico.

Sinceramente sabía de la existencia de este sesgo pero fue hace unos años cuando en un evento de finanzas supe que se llamaba así.

Esta tendencia es una manera irracional que tenemos los seres humanos de priorizar los beneficios presentes por sobre el futuro. En otras palabras, somos mucho más propensos a elegir soluciones inmediatas a costa de grandes pérdidas en el largo plazo.

Por ejemplo, muchas personas optan por usar la regla de oro de gastar sin pararse a considerar si esa oportunidad que se les presenta realmente merece la pena por barata que sea.

Esto suele conducir a compras impulsivas basadas en precio antes que en calidad.

Comprar artículos baratos, si no son de calidad (cosa que a veces no está reñida) al final resulta más caro cuando estos productos hay que reponerlos de nuevo, es decir, comprar otros.

Aprender acerca del sesgo del descuento hiperbólico (yo incluida cuando olvido este sesgo) nos ayuda a evitar decisiones financieras no inteligentes y prepararnos para tener éxito financiero a largo plazo.

Es importante prestar atención al impulso emocional para no caer en malas prácticas como comprar ciegamente sin ninguna consideración. El éxito financiero requiere disciplina, paciencia y discernimiento, así que resistamos la tentación de darle este poder a nuestras emociones.

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Te pongo el ejemplo de Sofía, quien recientemente se enteró del sesgo del descuento hiperbólico. Cuando Sofía pasó por una tienda de comestibles, vio algunos artículos con precios increíblemente bajos y estaba tentada a comprarlos.

Sin embargo, ella recordó la lección que había aprendido sobre el sesgo del descuento hiperbólico y recapacitó sobre su compra racionalmente en lugar de sucumbir a su impulso emocional.

En lugar de comprar los productos baratos sin considerarlos más allá de su precio inicial, Sofía decidió optar por productos más caros pero de mejor calidad.

Esta elección la protegió de tener que reemplazar los productos más baratos debido a su baja durabilidad. Al final, tuvo éxito al tomar una decisión informada basada en el valor a largo plazo en lugar de rendirse al impulso emocional del sesgo del descuento hiperbólico.

Termino diciéndote que si te sientes representada/o por Sofía, te entiendo. A pesar de haber sido ahorradora, más veces de las que quisiera he puesto por delante el precio en lugar de calidad.

De la misma manera también te digo que no siempre lo barato sale caro, como se suele escuchar. Se trata de encontrar el equilibro entre valor/precio/uso/durabilidad.

 

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