Cómo aprovechar hasta la última gota de los productos de belleza

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Una cosa que odio de las cremas, champús y maquillaje, es su densidad. El día que más prisa tienes, el champú está en sus últimas, la crema tarda en salir del bote porque el día anterior no lo pusiste boca abajo, y el maquillaje apenas da señales de vida…

Seguro que vosotras también os sentís identificadas con ese momento de pánico en el que, al apretar nuestro bote, este hace “flu flu flu”. Esto era lo peor que podría desearle a alguien cuando más prisa tiene. Hacer mil movimientos de brazo agitando con fuerza para volver a abrirlo y de nuevo “flu flu flu”, y ni gota de crema… ¡Menuda desesperación!

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Yo siempre he sido mujer de poca paciencia con estas cosas, y confieso que más de un bote lo he terminado tirando porque, al verme ante estas situaciones desquiciantes, he empezado un nuevo bote, y al final, ese otro que se queda “para cuando tenga menos prisa” al final te da pereza retomarlo y… a la basura.

¡Esto es tirar dinero! ¿Serías capaz de coger cincuenta céntimos, y tirarlos a la basura? Quizás es una exageración, puede que estemos tirando algo menos (aunque en los botes de maquillaje, sí que andará por ahí…), pero sea la cantidad que sea, es dinero, que a la larga se traduce en menos ahorro.

¿Recordáis el anuncio de San Miguel ?

Implanté el lema “No lo tiro” en este tipo de cuestiones, y os puedo asegurar que ahora un bote me da para 4 usos más (y sin exagerar!).

Por ejemplo, la crema corporal suele durarme 2 meses, es decir, que compro 6 botes al año. Ahora bien, si de cada bote apuro al máximo y, como os decía, tengo para 4 veces más, con esos poquitos, al final tengo crema casi para un mes más. Crema que hasta entonces había estado tirando porque pensaba que no era para tanto, ¡menudo error!

Así que ya no se me pasa por la cabeza volver a tirar un bote que aparentemente está vacío. ¡Ja! No hay bote que se me resista…

¡Eso si! Lo que me pasaba al principio, cuando empecé a tomarme en serio esto de ahorrar en productos de cuidado personal , es que mi poca experiencia no me permitía potenciar al máximo los “culitos” de los botes… Los tapaba mal y al final se me secaban.

Pero hoy en día, ¡soy toda una experta! Y por eso quería compartir con vosotras unos pequeños trucos sobre cómo aprovechar hasta la última gota de nuestros productos de belleza o de cuidado personal para ahorrarnos, al menos, la compra de un bote (o medio) al año.

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La clave está en hacerle un corte a lo ancho tres dedos por debajo del tapón. Y pensaréis, “pero si se ha acabado, ¡todo estará abajo!”. Y lo cierto es que no. La política “No lo tiro” comienza por apurar en primer lugar las paredes del recipiente.

Concretamente en la crema, el maquillaje y la pasta de dientes, os asombraréis con lo que sois capaces de sacar de sus paredes. A medida que las paredes se van quedando secas de producto, podemos seguir cortando cada vez más, hasta topar con el final del bote.

Para taparlo, tenéis tres opciones:

  1. Yo al principio utilizaba un cachito de papel albal que le ponía por encima, pero al final terminaba rompiendo el papel y cortando de más, por lo que creo que fue peor el remedio que la enfermedad…
  2. Por eso terminé utilizando la parte del tapón para encajarla en el resto del bote. Y, si no cabe, siempre podéis hacerte un pequeño corte en vertical a la parte del tapón para que encaje bien.
  3. Otra opción que recomiendo pero que yo no utilizo, dado que me ha sido muy práctico lo de usar el propio bote, es utilizar pinzas para cerrarlo.

Tras llevar tiempo haciendo esto, al final he conseguido convertirlo en un hábito normal, y además de retrasar la compra de un producto porque “aún me queda para varios días”, he dejado de tener todos los botes en rueda, lo que es un alivio de cara al orden, porque antes podía llegar a acumular 2 botes medio vacíos con otros empezados, por el tema de dejarlos para aquellos días en los que tuviera menos prisa para gastarlos.

Estaría bien tener una referencia sobre cuánto más nos dura así cada bote, y en qué ahorro se traduce esto al año. En la crema, ya os digo que la marca que yo compro trae 400 ml, y la uso a diario, así que puede que me esté ahorrando 3 € y pico (claro, también depende de lo nos cueste la crema).

Pero os animo a contarnos cuánto partido le sacáis a vuestros productos con este truco. Así, entre todas, podremos tener una referencia sobre cuánto podemos ahorrarnos al año en productos de belleza y cuidado personal. ¡Esperamos tus comentarios!

Artículo invitado de Dinaru.

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