Frugalidad: cómo esta filosofía de vida puede hacerte feliz


Hoy os quiero hablar de un término que puede que no hayáis oído nunca pero que está muy relacionado con el ahorro y la gestión del dinero: la frugalidad.

La definición de frugalidad es la cualidad de ser frugal, que se define como tener sumo control del dinero propio y evitar el desperdicio.


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La frugalidad puede ser una elección de estilo de vida o una necesidad, según los ingresos y los hábitos de gasto de cada uno. La vida frugal puede ayudar a las personas a ahorrar dinero y administrar mejor sus finanzas. Hay muchas maneras de ser frugal, incluida la reducción de gastos, la obtención de ingresos adicionales y la realización de inversiones inteligentes.

Según la RAE la frugalidad es la templanza, la parquedad en la comida y la bebida pero también es la cualidad de ser ahorrativo en el uso de los recursos consumibles. Es decir, vivir con lo justo, gastando solo lo necesario o en otras palabras, haciendo un consumo responsable.

Esto se puede aplicar a la comida, al dinero o incluso al tiempo. En lo que se refiere al dinero se trata de ser inteligente al gastarlo (o invertirlo) consiguiendo no vivir ahogados y es lo opuesto al consumismo y a las compras sin sentido. Pero ojo, no podemos caer en el error de relacionar ser frugal con ser tacaño porque le estaríamos dando una connotación negativa que no tiene porqué tener. Más bien es sinónimo de ser austero o minimalista.

El principal objetivo de las personas que llevan una vida frugal es la de retirarse lo antes posible y conseguir ahorrar lo suficiente para no tener que depender de un sueldo toda la vida y conseguir la adorada libertad financiera.

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A la largo de la historia, durante las crisis económicas se da la paradoja del ahorro o de la frugalidad. Y es que durante la recesión la gente intenta ahorrar más por miedo a lo que pueda pasar y por ello gasta menos.

En Ahorradoras somos defensoras de un estilo de vida frugal o minimalista ya que, la frugalidad, o la práctica de vivir modestamente y gastar dentro de nuestras posibilidades, es una forma importante de generar ahorros.

No obstante, sabemos que la frugalidad puede ser un desafío en la sociedad actual donde el consumismo está a la orden del día y muchas personas sienten que necesitan mantener un estilo de vida que sea igual o mejor a los de su alrededor independientemente del nivel de ingresos, que no tiene por qué ser el mismo

Pero los beneficios de la frugalidad van mucho más allá que el simple hecho de necesitar poco y ahorrar dinero. Es una forma de disciplina y control económico que reduce la dependencia de los ingresos y en ocasiones puede ser más efectiva que el empleo si sabemos bien qué hacer con ese dinero que nos permite ahorrar.

Adoptar un estilo de vida frugal implica un cambio de paradigma, todo un reto en nuestros tiempos, como decía antes. La frugalidad altera nuestro sistema de valores, es un cambio profundo para la mayoría puesto que es una nueva.

Es una forma de vida que implica renunciar a cosas innecesarias, a la vez que se refuerza nuestra filosofía de vida. Con esta mentalidad, no se escatima en aquello que sabemos conscientemente que que nos hace felices así que lejos de ser un estilo de vida «tacaño» es un estilo de vida inteligente.

Al final, no necesitamos ni la mitad de las cosas que el marketing, los medios y la sociedad nos hacen creer que sí.

Aprovecho para dejaros unos cuantos libros sobre finanzas personales que os pueden ser útiles para trabajar la mentalidad del dinero:

¡Feliz ahorro 🙂 !

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