6 Trucos para sacar todo el partido a los ajos

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Hoy os traemos una serie de consejos para la utilización de uno de los principales ingredientes a la hora de cocinar, el ajo. Bien utilizado aporta el sabor justo que queramos añadir a la elaboración. Si no lo hacemos correctamente, puede “amargarnos” la preparación y echar a perder esa receta en la que tanto hemos trabajado 😉

Como lo que no queremos es gastar tiempo y dinero inútilmente, vamos a tener en cuenta estos consejos. Así, ahorraremos dinero.

  • Empezaremos dando dos consejos para evitar la digestión pesada de este ingrediente. Lo primero que debemos hacer para que no nos repita el ajo es abrirlo a la mitad y quitarle el germen (esa parte verde que tiene en medio). Si queremos hacer más ligero su sabor, lo introduciremos en agua fría unas dos o tres horas antes de usarlo.

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  • A la hora de utilizarlo en un sofrito, si no podéis estar muy pendientes, es mejor poner la cebolla primero y después incorporar el ajo, así evitaremos que se queme. El ajo al quemarse amarga bastante, por lo que si se os quema el ajo es mejor tirarlo antes que estropear el guiso.
  • La forma en la que picamos el ajo nos proporcionará un sabor diferente en la preparación. Si lo utilizamos muy picado el sabor será más intenso. Si lo ponemos entero el sabor será muy “light”. Y si lo cortamos en rodajas el sabor será intermedio. También podéis aromatizar un aceite antes de freír un huevo, para lo cual pondremos un ajo abierto por la mitad en el aceite templado, y cuando empiece a dorarse lo retiramos y procedemos a freír el huevo normalmente.

  • Mi consejo es que os hagáis con dos instrumentos muy baratos y que os harán la vida más fácil. Un pela-ajos (es un tubo de silicona por el que hacemos rodar el diente de ajo, separándolo de la piel) y un triturador de ajos.
  • Si queréis dar sabor a ajo a una ensalada, pero no queréis poner trozos, pasad un diente de ajo partido por la mitad por todo el bol donde vayáis a prepararla.
  • Y un último consejo para quitar el olor a ajo de las manos y el cuchillo. Para ello hay que evitar frotar. Una vez cortado el ajo, ponemos el cuchillo bajo el chorro de agua (con la punta hacia abajo, que resbale el agua) y mientras cae el agua por la hoja de acero pasamos los dedos (por la parte que no corta). Después simplemente secamos tanto el cuchillo como las manos con un papel de cocina o paño limpio.

Espero que éstos consejos os sean muy útiles y por supuesto, si conocéis algún “truqui” más no dudéis en compartirlo con nosotr@s!!

Si queréis descubrir más consejos como éste, podéis daros una vuelta por nuestra sección de trucos para ahorrar. Y por supuesto, si os gusta cocinar, no dudéis en visitar la sección de recetas en la que aprenderéis platos ricos, sencillos y sobretodo baratos 🙂

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